¡Hola! Soy Cintia, tengo casi 48 años y, si has llegado hasta aquí, probablemente compartas conmigo esa sensación de que la vida, a veces, es un malabarismo constante.
De formación soy Maestra y Trabajadora Social. Mi vocación me apasiona, pero las cargas emocionales que manejo a diario en la residencia son brutales. Tras jornadas que a veces agotan el alma, mi mente llega saturada.
Por eso, cuando giro la llave de casa, no sólo entro en una vivienda; entro en mi altar, en mi refugio personal.
Soy madre divorciada desde que mi hija era apenas un bebé. Hoy, ella ya es una adolescente y, aunque el camino ha sido difícil, nuestra casa es nuestro búnker. Pero no estamos solas, Ludo, un mestizo de Bodeguero Andaluz, completa nuestro equipo y llena la casa de vida, pero también de retos de organización.
¿Por qué Hogar Zen Funcional? Para una mujer que trabaja fuera más de ocho horas diarias, que cocina y limpia a diario, y que gestiona la logística de una hija joven y la energía de un «peludo», la funcionalidad no es un lujo, es supervivencia. Mi orden no es por estética, es por pura salud mental y armonía familiar.
En esta web no encontrarás casas de catálogo imposibles, sino mi realidad:
- Decoración Zen y Étnica: materiales naturales para desconectar del exterior.
- Funcionalidad Real: soluciones para que la cocina y la limpieza fluyan sin esfuerzo.
- Convivencia en Armonía: cómo mantener la paz entre las rutinas escolares, los paseos de Ludo y el trabajo diario.
Mi objetivo es enseñarte que tu casa puede trabajar para ti, y no al revés. Es posible tener un hogar con alma, de estilo étnico y acogedor, sin renunciar a la practicidad que exige nuestra rutina diaria. UN HOGAR QUE TE ABRAZA.
Si buscas el equilibrio real entre tu trabajo, los paseos diarios con un perro con sobredosis de alegría, la intendencia familiar y esa paz mental que parece un lujo… respira, estás en el lugar correcto.
¡Bienvenida a mi refugio! ¿Empezamos a crear el tuyo?

«Quiero dar las gracias a mis amigos, amigas y familia por ayudarme a levantar el templo de mi casa. Aunque aquí veáis espacios y lecturas, lo que realmente sostiene este refugio es vuestro cariño y apoyo incondicional. Gracias por ayudarme a transformar la carga en calma.»